
Retos del empleo del siglo XXI que afectan de forma diferenciada a niñas y mujeres
Segunda parte del post de ayer y que se integra en la serie del 11F dedicada a niñas y mujeres en ciencia. Este sexto post analiza por qué la orientación con perspectiva de género para profesiones o vocaciones STEM, es imprescindible para afrontar los retos del empleo del siglo XXI y cómo, si no se tienen en cuenta, seguirán afectando de forma desigual a niñas y mujeres.
Digitalización acelerada y brecha de acceso
La digitalización concentra la mayoría de los empleos emergentes: datos, inteligencia artificial, automatización, ciberseguridad y desarrollo tecnológico.
Afecta de forma diferenciada porque las niñas siguen recibiendo menos estímulos hacia la tecnología y menos oportunidades para desarrollar competencias digitales avanzadas.
Sin orientación con perspectiva de género, quedan fuera del núcleo del empleo del futuro.
Inteligencia artificial y sesgos de género
La IA interviene en procesos de selección, orientación y recomendación vocacional.
Afecta de forma diferenciada porque los algoritmos se entrenan con datos históricos donde las mujeres están infrarrepresentadas en STEM.
Si no se corrigen, reproducen esa desigualdad en decisiones actuales.
Transición ecológica y sectores verdes
La transición ecológica genera empleo en energía, movilidad sostenible, industria avanzada y economía circular.
Afecta de forma diferenciada porque estos sectores siguen siendo mayoritariamente masculinos y concentran buena parte del empleo verde de mayor crecimiento. Las mujeres están infrarrepresentadas en las áreas tecnológicas y científicas que impulsan la transición energética, desde la ingeniería renovable hasta la digitalización de procesos industriales, lo que limita su acceso a los nuevos nichos de empleo vinculados a la sostenibilidad y la innovación.
Sin cambios en la orientación, niñas y mujeres quedan fuera de los sectores que liderarán la transformación productiva del siglo XXI.
Envejecimiento y demanda de talento femenino
España necesitará más profesionales cualificadas en tecnología, salud, cuidados y digitalización.
Afecta de forma diferenciada porque las mujeres ya están sobrerrepresentadas en sectores con menor remuneración y menor estabilidad. Incluso en estos sectores, donde ellas son mayoría, persiste un techo de cristal. Esta concentración en áreas feminizadas y peor valoradas contrasta con su infrarrepresentación en los sectores tecnológicos y científicos de mayor crecimiento, lo que limita su autonomía económica y su presencia en los espacios donde se decide el futuro de la ciencia y la innovación.
Sin orientación hacia áreas estratégicas, la brecha se amplía.
Automatización y desaparición de tareas rutinarias
La robotización sustituye tareas donde se concentra más empleo femenino.
Afecta de forma diferenciada porque las mujeres ocupan más puestos susceptibles de automatización y porque estos roles suelen ofrecer menos oportunidades de especialización tecnológica. La automatización no solo elimina tareas: incrementa el valor de las competencias digitales, análisis de datos y toma de decisiones, ámbitos donde las mujeres están infrarrepresentadas.
Sin una orientación que acompañe hacia sectores de futuro, aumenta la vulnerabilidad laboral.
Reskilling continuo y carreras no lineales
La vida laboral ya no es lineal.
Afecta de forma diferenciada porque las mujeres suelen asumir más interrupciones laborales y presentan tasas de paro más altas, lo que las sitúa en una posición más vulnerable ante los cambios del mercado. Además, en muchos programas de empleo y recualificación, el reskilling dirigido a mujeres se orienta hacia tareas de soporte, administración o atención, en lugar de hacia áreas tecnológicas, científicas o de mayor autonomía. Esta orientación desigual limita su acceso a competencias digitales avanzadas y a sectores de futuro, y refuerza una brecha que no tiene que ver con capacidad, sino con las oportunidades que se les ofrecen.
La orientación debe acompañar toda la vida y abrir itinerarios que permitan a niñas y mujeres acceder a empleos de calidad, no solo a roles de apoyo.
Desinformación y su impacto en niñas y mujeres
La desinformación digital influye en la percepción de la ciencia, la tecnología y el propio potencial.
Afecta de forma diferenciada porque los contenidos que consumen niñas y mujeres incluyen más mensajes protectores, más advertencias y menos narrativas de ambición o liderazgo. La desinformación reduce su autoconfianza y su relación con STEM.
Algoritmos de contenido y estereotipos
Los algoritmos de contenido refuerzan patrones de género en función del comportamiento previo.
Afecta de forma diferenciada porque a los chicos se les muestra más contenido tecnológico, de programación o videojuegos como habilidad; a las chicas, más contenido estético, social o de ocio. Esto condiciona intereses, expectativas y decisiones educativas.
Propósito, ambición y expectativas de futuro
Las nuevas generaciones buscan impacto, sentido y equilibrio.
Afecta de forma diferenciada porque a las chicas se les sigue ofreciendo un horizonte más estrecho, más protector y menos ambicioso. Desde muy temprano anticipan que tendrán menos disponibilidad futura y más carga de cuidados, lo que condiciona cómo imaginan su trayectoria profesional y reduce su relación con profesiones STEM de alto impacto.
Trabajo remoto y nuevas geografías del empleo
Las profesiones flexibles y mejor remuneradas requieren competencias digitales y autonomía.
Afecta de forma diferenciada porque muchas mujeres interpretan el trabajo remoto como una vía para conciliar con los cuidados, no como una oportunidad para ganar tiempo propio, formarse o avanzar profesionalmente. Esta lectura desigual del teletrabajo limita su relación con la tecnología, reduce su disponibilidad percibida y condiciona su proyección profesional en un mercado laboral que valora cada vez más la autonomía.
Economía global del talento
El talento ya no tiene fronteras.
Afecta de forma diferenciada porque la participación de las mujeres en los circuitos donde hoy se decide el talento global —movilidad internacional, redes profesionales, proyectos transnacionales, innovación tecnológica— sigue siendo menor. La menor presencia en STEM y en sectores estratégicos reduce su visibilidad en espacios donde se generan oportunidades de alto impacto y limita su acceso a posiciones que requieren autonomía, liderazgo y proyección internacional. Además, las dinámicas de selección y movilidad global continúan favoreciendo trayectorias lineales y disponibilidad plena, criterios que penalizan más a las mujeres y las alejan de los nodos donde se concentra la ciencia, la tecnología y la innovación a escala mundial.
Lo vemos en cada formación, en cada centro educativo y en cada programa que acompañamos: cuando la orientación incorpora perspectiva de género, no solo corrige sesgos. Amplía horizontes. Abre caminos. Activa futuro para niñas y mujeres en STEM.
Por qué la orientación con perspectiva de género es clave para el futuro de niñas y mujeres en STEM
La digitalización, la IA, la transición ecológica y la automatización están transformando el empleo del siglo XXI. Sin orientación con perspectiva de género, niñas y mujeres quedan fuera de los sectores de mayor crecimiento, innovación y autonomía, ampliando brechas que no tienen que ver con capacidad, sino con oportunidades desiguales.
Que ninguna niña ni ninguna mujer encuentre un techo donde debería haber un horizonte.
