El sesgo de la neutralidad y la orientación: lo que aún frena a muchas niñas en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas)

Esta revisión de evidencias forma parte del recorrido que estamos realizando con motivo del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, donde analizamos cómo la orientación con perspectiva de género en STEM es clave para desmontar los sesgos que aún condicionan la participación de las niñas en ciencia y tecnología.. Ya hemos abordado el sesgo de la imagen, el sesgo de la excepcionalidad y el sesgo en la IA. Hoy avanzamos hacia uno de los más persistentes y silenciosos: el sesgo de la neutralidad y su consecuencia directa, el sesgo de la orientación vocacional.

Sesgo de la neutralidad: la ficción más eficaz del siglo XXI

El sesgo de la neutralidad es la creencia de que la ciencia, la tecnología, los algoritmos, los currículos y las evaluaciones “no tienen género”. Se presenta como objetividad, rigor y método, pero en realidad define qué se enseña, qué se considera mérito, cómo se orienta y qué expectativas se proyectan sobre cada estudiante.

La neutralidad no es ausencia de sesgos: los oculta.

Evidencias que desmontan la neutralidad

  • Materiales educativos no neutrales. El Instituto de las Mujeres constató que solo el 12% de las figuras científicas mencionadas en ESO y Bachillerato son mujeres, y la mayoría aparecen en apartados secundarios o como curiosidades.
  • Expectativas docentes diferenciadas. El profesorado sigue mostrando diferencias de género en matemáticas, tecnología y ciencias: con rendimientos equivalentes, ellas reciben más comentarios sobre esfuerzo y ellos sobre capacidad. Consejo Escolar del Estado, 2023.
  • Rendimiento vs. autoconfianza Las niñas obtienen mejores resultados globales en ciencias en 26 países, pero su autoconfianza en matemáticas es menor. OECD, PISA 2022.

Sesgo de la orientación vocacional: cuando la neutralidad se convierte en decisión

La orientación vocacional debería ampliar horizontes; en la práctica, a menudo los estrecha. El sesgo no aparece en frases explícitas, sino en cómo se interpreta el rendimiento, cómo se leen los intereses y qué se considera “adecuado” para cada estudiante.

En el siglo XXI, este sesgo se ha sofisticado:

  • se presenta como “ajuste de perfil”,
  • se apoya en datos históricos ya sesgados,
  • y se legitima como recomendación técnica.

Evidencias actuales del sesgo de orientación

  • Recomendaciones diferenciadas con igual rendimiento (España, 2023) Con las mismas notas, las chicas reciben menos sugerencias hacia ingeniería y tecnología.
  • Interpretación cultural de intereses en plataformas digitales (UE, 2024) Los mismos intereses se interpretan distinto según el género:
    • videojuegos: “programación” si lo declara un chico;
    • videojuegos : “ocio” si lo declara una chica.
  • Sesgo en recualificación digital (UE, 2023) Las mujeres son derivadas a soporte o tareas administrativas; los hombres, a programación o ciberseguridad.

Cómo se entrelazan ambos sesgos

El sesgo de la orientación vocacional no existe sin el sesgo de la neutralidad. La orientación se apoya en herramientas, datos y algoritmos que se presentan como objetivos, pero que reproducen patrones históricos.

Cuando la orientación integra perspectiva de género, deja de reproducir inercias y empieza a abrir caminos.

La orientación no puede mirar al pasado cuando el futuro cambia tan rápido. Es un motor de transformación: enciende una luz donde antes había penumbra y permite reconocer posibilidades que estaban ahí, pero que no se presentaban como una opción real.

Lo vemos cada día en la formación, en los centros educativos y en los programas que llevamos a cabo: cuando la orientación ilumina, la mirada se amplía y emergen caminos que por fin se sienten accesibles. Ahí empieza el cambio real.