Estaba a punto de suscribirme a su blog… hasta que dijeron que la igualdad no sirve

Ayer, leyendo las respuestas en la historia de una cuenta que sigo con muchísimo interés, hubo algo que me dejó pensando. Varias, numerosas, personas afirmaban que la igualdad, la diversidad y las formaciones asociadas “no sirven para nada”. Que lo único que les importa de su empresa es más salario, mejores horarios, conciliación real y teletrabajo. Y mientras leía, me entró esa mezcla tan conocida entre ironía, sorpresa y un puntito de tristeza profesional.

Porque llevo más de veinte años dedicando mi vida a mejorar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. A diseñar diagnósticos, planes, auditorías y medidas que, precisamente, buscan eso que reclaman: mejorar condiciones laborales, garantizar conciliación, ordenar el teletrabajo, asegurar transparencia retributiva, evitar sesgos, corregir desigualdades. Todo eso está en los Planes de Igualdad. Negro sobre blanco. Desde hace años.

Pero claro… para saberlo hay que interesarse. Y para que funcione, la empresa tiene que creer en ello. Y para que tenga impacto, alguien con criterio y conocimiento tiene que liderarlo, aplicarlo y vigilarlo.

Cuando ninguna de esas tres cosas ocurre, pasa lo que se veía en esas respuestas: una plantilla convencida de que la igualdad es “inútil” porque nunca ha visto una empresa coherente con ella. Una empresa que cumple lo justo, lo obligatorio, lo mínimo. Un documento que podría transformar la organización, gestionado por personas sin formación, sin responsabilidad y sin seguimiento. Un documento que nadie conoce, nadie explica, nadie exige y nadie respeta.

La ironía es que las reivindicaciones que defienden con tanta convicción son exactamente las que trabajamos quienes nos dedicamos a la igualdad. Pero si nadie lo cuenta, nadie lo aplica y nadie lo defiende, es normal que parezca que “no sirve”.

Y mientras leía todo aquello, pensé: “Qué curioso… justo lo que consideran inútil es lo que podría mejorarles la vida laboral”. Y sí, lo admito: me tocó. Porque cuando la igualdad se toma en serio, cambia vidas. Pero cuando se ignora, se convierte en un trámite vacío que solo confirma incoherencias.

En fin. Yo seguiré dedicándome a esta “inutilidad” que, paradójicamente, mejora salarios, horarios, conciliación, teletrabajo, transparencia y oportunidades. Seguiré trabajando para que algún día la igualdad deje de ser invisible y deje de ser un malentendido.

Y, por cierto… estaba a punto de suscribirme pagando al blog de esa cuenta. Pero después de escuchar que mi trabajo es inútil, creo que voy a pensármelo un poco más.